Así lo dice el apóstol Pablo en Gálatas 6:9, cuando analicé este pasaje me dije “Ay Pero quien se puede cansar de hacer lo bueno… talvez de lo malo todos se aburren algún día pero que satisfactorio que es hacer el bien”. Fue cuando tomé la decisión de empezar a hacer una serie de buenas obras de manera desinteresada, empecé a ofrendar a ciertos ministerios, empecé a servir en la iglesia, empecé a ayudar de diversas maneras a artistas, pastores, Ministros, medios de comunicación, iglesias, fundaciones, eventos, etc y saben qué, llegó un momento donde me cansé!!! |
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Llegue a casa esa tarde del trabajo y mi esposa me estaba esperando con una cara de “Ya no más”. Efectivamente me dijo: “Mi amor, ya no soporto este olor, es necesario hacer algo. El ratón muerto hiede insoportablemente, hay que localizarlo”. Esa tarde con pocas ganas de hacerlo inicie mi profunda pesquisa y luego de casi una hora siguiendo mi olfato, mi escasa intuición y mi poca experiencia forense, logré dar con el muerto. Estaba en el cielo raso cerca de la cocina. Nos había atormentado el olor los últimos tres días, pero ahora había llegado la hora del alivio y descanso para nuestros golpeados olfatos sensibles. Ese día entendí que cuando el ratón muere, la vida no debe parar. Hay que buscarlo, desecharlo , no ignorarlo y volver a comenzar. |
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Lee la Primera Parte de Esta Serie Aquí V. El Éxodo y la Tierra Prometida es la clave para comprender el Reposo. Por Henry Taylor: La Palabra nos dice contundentemente que los sucesos antiguos, especialmente aquellos actos de disciplina del Señor con su pueblo Israel, acontecieron como ejemplo y están escritas para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos (1Cor. 10:11). Coherente con el principio antes indicado, el escritor a los Hebreos en el capítulo 3 nos relata de manera clara y directa el alcance espiritual del reposo: 7Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,8No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,9Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. |
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Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en él anden central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer como si nada hubiera pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. |
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